DOS AMIGOS QUE NO TENÍAN NADA EN COMUN

Aquel lunes, los alumnos de un aula de primero de ESO tenían una tarea diferente para casa. Era un ejercicio de la unidad que acababan de comenzar: tenían que ponerse en contacto vía gmail con unos niños de su edad pero que vivían en otros países. A Luis, que se creía el mejor, le tocó una niña llamada Amia del norte de África, de Marruecos. Luis se empezó a quejar:

– ¿Por qué me tocan a mi los peores? ¡y encima chica! ¡Jolín! yo quería chico – se quejaba Luis.

En cuanto llegó a casa se sentó delante del ordenador: ¡que fastidio! tenía que escribir el primer mensaje para Amia. El mensaje decía así:

“Hola Amia:

Soy Luis. En el colegio me han dado tu correo electrónico. Me han dicho que te escriba vía gmail. Bueno, para empezar te contaré algunas cosas sobre mí. Soy el más listo, el más rico y el más guapo del pueblo. Seguro que vivo mejor que cualquier otro niño – aunque estaría mejor sin ir al cole-. Encima tengo todo lo que quiero, cuando yo quiero.

Adiós, cuando me contestes cuéntame algo sobre ti.

Saludos Luis.”

Después de enviar el mensaje a Amia, Luis miraba todos los días el correo…  Unos días después… Luis se encontró con la respuesta de Amia. Ponía lo siguiente:

“Hola Luis:

Soy Amia y como sabes soy de Marruecos. Yo no soy rica pero tengo una familia que me quiere y me ayuda en todo lo que pueden. También tengo unos amigos estupendos y me paso casi todo el día jugando con ellos. Yo no soy la más lista pero me esfuerzo bastante. Además yo no puedo ir todos los días al cole porque también tengo que trabajar para conseguir dinero. Tú tienes mucha suerte porque puedes ir al cole todos los días.

Saludos Amia.”

Cuando Luis leyó ese correo le pareció que aquella niña no tenía nada. ¡Además tenía que trabajar! No pudo responderle al momento porque tenía academia de inglés y tuvo que marcharse a todo correr.

Al día siguiente Luis llegó al colegio antes de tiempo. Para pasar el rato empezó a jugar a fútbol con unos niños que ni siquiera conocía. Bueno, de hecho Luis tenía sólo un amigo, Raúl, pero aquella mañana aún no había llegado. Después, en el recreo, se encontró con él en el patio:

– Hola, antes no te he visto ¿dónde estabas?- le pregunto a su amigo Raúl.

– He ido al médico y he llegado un poco tarde. -le respondió.

Luis quería enseñarle su nueva mochila, la más moderna y cara que había encontrado. Quería impresionarle y chulear un poco.

Después del cole fue directamente a casa y se sentó delante de su ordenador, también el más moderno y el más caro del mercado. Había pensado responder el último mensaje de Amia.

“Hola de nuevo Amia:

¿Te acuerdas de mi? Soy Luis. Hoy en el cole nos han dicho que tenemos que hablar de nuestra cultura y de nuestro país. Mi país es el País Vasco y vivo en San Sebastián una ciudad elegante y con mucho dinero. Tiene de todo, hasta playa. Mi país es muy bonito. Tengo suerte de vivir aquí por todas las cosas que tenemos. He visto en la tele y en el periódico que vuestro país es muy pobre y que no tenéis mucho dinero.

Saludos Luis”

Ese mismo día Amia, después del colegio, tuvo que estar trabajando en una tienda que vendían objetos a turistas. Para ella, fue un día muy largo y duro pero también tuvo su parte divertida porque como ese día acabó su trabajo mas pronto de lo normal, estuvo con sus amigos y amigas jugando a pilla-pilla, al escondite…Cuando volvió a casa vio en el ordenador que Luis le había escrito de nuevo. Decidió leer su mensaje y responderle en el momento.

“Hola Luis:

Soy Amia. Yo también voy a contarte algunas cosas sobre mi país aunque parece que ya lo conoces. Como tú dices, mi país es pobre, pero sólo en lo que al dinero se refiere, porque aquí todos nos conocemos. Somos pobres de dinero pero no de amigos. Además, no quiero hablar sólo de dinero… ¿Sabes que hay unos desiertos preciosos con unas dunas enormes desde las que puedes ver una vistas muy bonitas? Hay también unos baobabs tan grandes que casi no llegamos a abrazarlos ni aunque nos juntemos todos los amigos. Y muchas más cosas. A ver si me cuentas algo más sobré tu país.

Adiós hasta otra, Amia.”

Cuando Luis leyó el mensaje de Amia se quedo pensativo: él era muy rico pero solo tenía un amigo. Al día siguiente cuando fue al cole vio a su amigo Raúl hablando con otros chicos. Cuando pasó a su lado no le hizo ni caso. Luis se puso muy triste porque se dio cuenta que había perdido al que consideraba su mejor amigo.  De pronto pensó que hasta ahora le había tratado con desprecio porque siempre le decía que no era nadie importante y que él –Luis- era el mejor.

Cuando llego a casa, como no tenía nada que hacer, le escribió a Amia.

“Hola Amia:

Soy Luis y te quería pedir perdón. Creo que he sido muy borde contigo. Te quería pedir algún consejo para encontrar amigos porque el único que tenía ya no es mi amigo. Me gustaría tener más amigos y apreciar lo que tengo. En tus mensajes anteriores me has dicho algunas cosas que me han ayudado a darme cuenta que lo que necesito de verdad es lo que me falta. Como tú tienes muchos amigos me gustaría saber cómo debo tratar a la gente para que sea mi amigo o amiga.

Saludos, Luis (espero que lo entiendas y que me perdones por mi mal comportamiento).”

Amia leyó el mensaje y le dio mucha pena, pero la culpa de perder un amigo, fue de Luis por no tratarle bien. Ella tenía muchos amigos y siempre estaban jugando a pilla-pilla, escondite… todos lo pasaban muy bien. Amia se sentó al ordenador y le respondió:

“Hola Luis:

Soy Amia. Voy a intentar ayudarte a recuperar a tu amigo. Yo creo que deberías pedirle perdón, y si finalmente te perdona no debes tratarle así. Debes tratarlo bien, tienes que respetarle y tienes que escucharle. No tiene que hacer siempre lo que tú le digas. Si ahora tu amigo anda con otros, tu puedes unirte también, así tendrás más amigos, pero debes tratarlos bien.

Espero que mis consejos te sirvan de algo.

Saludos Amia.”

En cuanto Luis leyó el mensaje se alegró un montón, porque le había dado unos consejos estupendos. Pero le daba vergüenza pedirle perdón a su amigo después de todo lo que le había hecho. Finalmente, al día siguiente cuando fue al cole y vio a Raúl le llamó y le dijo que quería hablar con él.

– Raúl, sé que me he portado fatal contigo pero quiero pedirte perdón. Me gustaría ser de nuevo tu amigo. Me he dado cuenta que tengo de todo menos lo que necesito y que debería cambiar. ¿Te gustaría ser mi amigo otra vez?- le pregunto Luis a Raúl.

– Yo te perdono, pero si quieres ser mi amigo y estar conmigo otra vez lo mejor es que te unas al grupo y juegues con nosotros, ¡ah! y te felicito por darte cuenta de que no te portabas bien conmigo y que hayas decidido cambiar- le dijo Raúl.

En el recreo Raúl habló con sus nuevos amigos y les preguntó si podía unirse al grupo. La respuesta fue afirmativa. Así, Luis hizo muchos amigos.

“Hola Amia:

Soy Luis y te quiero dar las gracias por tus consejos. Hoy a la mañana en el cole he hablado con mi amigo Raul y me han dejado unirme al grupo. Gracias a ti he aprendido a valorar lo que tengo y que no debo decir que yo soy el mejor. Gracias a tus consejos he logrado cambiar y ahora soy mejor persona que antes.

Gracias Amia. Saludos y hasta otra. Luis.”

Así fue como terminó este primer capítulo de la amistad entre Luis y Amia. Dos personas muy diferentes que vivían en lugares muy distintos pero, que, a pesar de todo supieron superar todo lo que les separaba.

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