Hileko artxiboak: otsaila 2015

La excursión al museo Van Gogh

VAN-GOGH-Museum

Van Gogh museum, Amsterdam (Netherlands).

Había una vez hace dos años, en Ámsterdam, Holanda, una chica llamada Julia. Tiene gafas, es muy charlatana, torpe y despistada. Su forma de expresarse es hablando y a través del dibujo. Eran casi Navidades y como este año tenían previsto que los canales se iban a congelar. El desfile de barcas y botes era de celebrarse por esa temporada.

Una mañana como todas, iba al cole con su bici morada, la cual tenía sentimientos y sabía halar. En el cole, como siempre, se junto con sus dos amigas: Simona y Ana. Tenía muchas amigas pero sobre todo eran ellas dos.

– ¡Hola! –dice Julia.

– ¡Hola! –responden Simona y Ana.

– ¡Jope! Has llegado otra vez tarde, que ya es la hora – dijo Ana.

– ¡Rinnnnn! – hizo el timbre.

Cuando entran en el cole la pofesora dice:

– Bueno alumnos, hoy como sabéis vamos a ir al museo de Van Gogh de excursión.

Después que la profesora echó toda la chapa, y como la escuela estaba en el medio de la ciudad, fueron andando.

Como sabemos que Julia es muy despistada pues se quedo mirando un coche y se paró; sus dos amigas Ana y Simona se quedaron con ella. Cuando el coche se fue Julia y sus dos amigas se dieron cuenta de que estaban solas.

– ¡Oh, my God! – dijo Julia.

Luego fueron adelante y de repente encontraron una selva, que en realidad era el parque que tenía muchos árboles y había muchas hierbas. Entraron y ana empezó a tiritar por el miedo que tenía.

Después vieron un perro y Ana chilló:

– ¡Aaaaa0aa!

Empezó a llorar por el susto y Julia y Simone le contaron un chiste que sabían:

– ¿Qué le dice un tronco a otro tronco? – pregunto Simone.

– ¿Sabes qué Ana? – dijo Julia.

– ¿Qué pasa tronco? – Chilló Julia.

– Ja, ja, ja, ja… – Se rió Ana.

– Venga se valiente y vamos para adelante.

Siguieron y siguieron. De repente ven una pista verde gigante que no terminaba y esta vez Simona se asusto y empezó a decir:

– ¿Y ahora? ¡Si no sabemos salir de aquí! Dijo asustada Simone.

– No te preocupes seguiremos adelante que el camino nunca se termina. – le animo Julia.

– Sí tine razón Ana.

Más adelante había muchas y muchas flores de todos los colores, se acercaron y eran muy bonitas pero tenían veneno. Menos mal que Simona era alérgica a las flores y no las tocaron.

¿Sabéis como sabían que eran venenosas? Por qué una mariposa se acerco y y la enveneno. Las tres amigas asustadas siguieron para adelante, ellas tampoco sabían lo que era eso. De allí no ha mucho llegaron a un laberinto, que era una biblioteca enorme. En esto se asusto Julia por que le daban claustrofobia los sitios cerrados. Subieron escaleras, bajaron, hicieron de todo hasta mirar diez mapas pero no encontraban nada y al final cogieron unos libros y hicieron un paracaídas y salieron se ese sitio terrorífico.

Al final, Julia, Simona y ana llegaron al museo de Van Gogh. Después de haber pasado, la selva, la pist averde y el laberinto.

– Mira ahí están nuestros compañeros de clase, el museo y la profesora. – dijo muy alegre Julia.

– Sí! Están ahí! – Siguió Simona.

– ¡Toma ya! – grito por último Ana.

Julia y sus dos amigas llegaron al museo Van Gogh justo a tiempo, cuando la profesora estaba explicando. Nadie se había enterado de que se habían perdido. Ni que habían llegado en ese mismo momento.

– ¡Uf’ – dijo Julia.

– Nos hemos salvado por los pelos.